Saris


Kurisumala Ashram - Vagamon - La India
El día 31 de enero del 2007


Las tarjetas para la Promoción General del Rosario han sido distribuidas por decenas de miles. Representan, en el frente, una fotografía tomada por fray Louis-Marie Ariño-Durand, OP, y pueden ser utilizadas como una predicación sencilla y evocadora. Todas tienen el mismo respaldo, en las grandes como en las pequeñas: en ellas encontramos, en las tres lenguas oficiales de la Orden dominicana, el eslogan del sitio « Reza, predica, vive… ¡el Rosario! »


¡En el marco de la Promoción del Rosario, aquí tienen una tarjeta postal que puede sorprender!

De hecho, fue tomada en un monasterio cisterciense del Sur de la India. Justo después de la misa, hubo una comida compartida y las mujeres esperaban que fuesen servidas. Sus saris formaban una espléndida armonía.


Esta fotografía no muestra el rostro de las mujeres, sencillamente por discreción. Y por eso, no deja de ser una oda a la feminidad. En la India, los vestidos con los cuales se visten las mujeres son bellos y los llevan con una rara elegancia.

¿Cómo no dejar de ver aquí un homenaje a la feminidad de Nuestra Señora?


Por otra parte, los colores, a menudo vivos, son diferentes. En esta tarjeta postal, ninguna de las mujeres va vestida como otra. Cada color es único, es cierto, pero con los otros, forma una armonía tornasolada.

Lo mismo sucede con cada uno de nosotros. Somos diferentes los unos de los otros, pero juntos, en Iglesia, formamos una armonía. Nuestra oración tiene un « color » particular sin duda alguna. Ésta se une a la de los demás y, al mismo tiempo que guarda su especificidad, entra a formar parte de un vasto fresco, el de la comunión de los santos.

Y es lo que ocurre igualmente con los misterios que componen nuestro Rosario. Cada misterio tiene su carácter propio que lo diferencia de los demás, es verdad, pero que al mismo tiempo lo pone en relación con toda la historia de la Salvación. Como los colores diferentes sobre la paleta de un pintor van a formar parte del lienzo final, los diferentes misterios pintan el proyecto de Dios para los hombres.


Colores tan bellos, tan diferentes… y tan unidos.
Como nuestras vidas.
¡Vive el Rosario!


Fr. Louis-Marie ARIÑO-DURAND, OP

Promotor General del Rosario

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